miércoles, 26 de octubre de 2011

El artificio de Juanelo Turriano


Montaje fotográfico con los restos arqueológicos y los dibujos y grabados más verosímiles.

Superposición en color AMARILLO: Posible cubierta del artificio según grabado de Toledo que Ladislao Reti data sobre 1650 y del que existen al menos otras dos versiones similares.
Superposición en color ROJO y sección del conducto: Grabado sobre un dibujo original de Fray Aparicio (sobre 1753, ya arruinado el edificio), del que hemos dejado la parte de la sección del edificio que lo cubría, situada entre dos grandes edificios, ya desaparecidos, y entre los que discurría su trazado: a la derecha el Convento del Carmen Calzado y a la izquierda el Hospital de Santiago.
También incluimos, en su posición, unos restos del basamento, aparecidos en la construcción de la residencia universitaria.

Desde 1568 hasta 1617 Toledo contó con una maravillosa máquina hidráulica, única en el mundo, pues doblaba en prestaciones a otra similares de la época, ideada y construida por el ingeniero Juanelo Turriano (1501?-1585), cremonés y toledano, porque los grandes hombres no solamente son de donde nacen sino también de donde mueren.
Este famoso Ingenio logró subir 17.000 litros de agua al día desde el río Tajo hasta el Alcázar salvando una impresionante distancia de 306 metros en horizontal y 96 metros en vertical mediante un recorrido inclinado utilizando exclusivamente la fuerza motriz de la corriente del agua.

Los escasísimos datos que nos ha legado la historia todavía hacen discutir a los investigadores cómo era y cómo funcionaba con exactitud aunque sabemos, por el inventario de 1639, que para su construcción se utilizaron 192 cazos metálicos de un peso de 17 libras con dos codillos cada uno dispuestos en armaduras basculantes y agrupados en 24 unidades intermedias o torrecillas. La fuerza motriz se transmitía por medio de bielas de movimiento alternado. En su instalación se emplearon doscientos carros de maderas y más de quinientos quintales de metal. Todo ello para su mecanismo interno pues como es lógico hubo de construir grandes obras de albañilería en su base así como en el resto para su cubierta y protección de las inclemencias del tiempo.

El edificio carece de techumbre en la zona inferior pues desde 1617 el artificio había dejado de funcionar, no obstante se observa que el resto está perfectamente techado hasta la parte final de su entrada en el torreón NE del Alcázar, entonces palacio del rey de España, pasando por el pasadizo del desaparecido Convento del Carmen Calzado de cuya grandiosidad da fe este grabado y por 5 estaciones intermedias más como eran la balsa del acueducto, la puerta de la Fragua, el mencionado pasadizo del Carmen, el llano de Santiago, el corral de Pavones y la explanada del Alcázar.

Lamentablemente, en el año 1617, faltaban todavía 2 siglos para que a José Nicéforo Niepce se le ocurriera inventar la fotografía, no obstante la solidez de su construcción aguantó los avatares mucho tiempo, algunos restos importantes del precioso edificio de la base resistieron 300 años a tiempo de que las cámaras de Laurent, Clifford, Hauser y Menet y algunos más impresionaran sus placas de vidrio menos propensas a la imaginación que la mano de los dibujantes. Una magnífica recopilación de las mismas realizada por Eduardo Sánchez Butragueño puede observarse en http://toledoolvidado.blogspot.com/2008/09/el-artificio-de-juanelo.html
Fuente: Luís Moreno Nieto y Ángel Moreno Santiago “Juanelo y su Artificio” ISBN 84-611-3484-2 DB Ediciones