domingo, 11 de marzo de 2012

SALÓN ISLÁMICO DE DONCELLAS Y MEZQUITA Y POZO DE EL SALVADOR. TOLEDO Proceso de restauración




Salón islámico de Doncellas
 La casa de la que forman parte los dos salones posee una única entrada por el Cobertizo del Colegio Doncellas número 2, que da acceso a un patio central. Los salones estudiados se localizan en planta baja siendo uno de ellos rectangular y el otro con forma de tronco de pirámide. Desde un punto de vista constructivo, la casa cuenta con numerosas reformas conservando parte de su traza islámica aunque sometida a sucesivas remodelaciones y ampliaciones durante la Baja Edad Media, Época Moderna, Contemporánea y, por último, a finales del siglo XX, momento en el que se reconstruye la crujía que da a la calle. El resultado del estudio arqueológico de este espacio ha permitido comprender su evolución constructiva y el contexto urbano. En un espacio de algo más de 100 m2 están representadas tres fases constructivas diferentes.
FASE I
   Se corresponde con un salón de planta rectangular del que hoy tan sólo se conserva su traza. Este salón posee un acceso lateral a través de un vano adintelado, hoy tapiado, del que tan sólo se conserva una parte del cargadero con uno de los huecos de la quicialera. A este salón se le asocia con los restos de una ventana decorada con una yesería. La cronología propuesta para esta primera fase es el siglo X.
FASE II
   Esta fase se corresponde con la construcción de un segundo espacio de planta troncopiramidal adosado a los restos del salón descrito en la primera fase. Esta pequeña estancia posee un arco decorado con una yesería y conserva restos de pintura mural que reproduce caracteres cúficos con fines ornamentales. Esta fase se fecha entre los siglos XII y XIII. La yesería del arco angrelado combina escritura cúfica con elementos decorativos vegetales.
FASE III
   Pertenece a la construcción de la edificación existente en la actualidad que data de los siglos XIV-XV. En este momento se reutilizan los dos salones estudiados como establos, se tapian los vanos originales y se habilitan pesebreras exentas. En el salón tronco piramidal se abren nuevos vanos y se divide el espacio en dos plantas mediante un forjado de madera. En el transcurso de la excavación arqueológica de este sótano apareció un fragmento de mocárabe de yeso. La pieza posee elementos decorativos de tipo floral y geométrico aunque lo más interesante es la fecha que aún se puede leer en uno de sus extremos, 1150, que restando los 38 años que se corresponden con el desfase de la Era Hispana, lo situaría a inicios del XII, pocos años después de la toma pactada de Toledo por el rey Alfonso VI.

El Pozo de El Salvador
 La plaza de El Salvador se encuentra asociada al edificio conventual de San Marcos, hoy convertido en centro cultural y archivo municipal. Originalmente, el edificio se extendía por la plaza actual, desarrollándose su claustro por este espacio. En el año 1997 se practicaron unas catas arqueológicas en la misma plaza y se pudo comprobar la existencia de un sótano abovedado que estaba colmatado de escombros parcialmente. Posteriormente, la excavación arqueológica manual realizada por el Consorcio de Toledo en el año 2002 descubrió un sótano abovedado de grandes dimensiones que discurre paralelamente a la calle Trinidad y que se prolonga a través de una puerta en dirección a la propia plaza.
 Acceso: Sala rectangular construida en mampostería. En uno de sus extremos se han conservado las primitivas escaleras de acceso a la estancia. No se ha conservado la techumbre abovedada que cubría este espacio. Es en esta sala en donde se ha implantado la escalera de caracol que permite el recorrido por el interior.
   Sala principal: Hasta ella se llega atravesando una pequeña estancia y a través de un hueco de arco de medio punto de ladrillo. La sala principal es una estructura compuesta por una bóveda de cañón y una bóveda semicircular, toda ella construida en ladrillo. En el centro se aprecia una abertura cenital en donde se localizaba un brocal de pozo y que se corresponde, como es lógico, con el depósito de agua. Un canal de recogida de agua conduce hasta el mismo punto. La bóveda está construida sobre un muro de mampostería irregular. Cronología: Con respecto a la descripción histórica, sólo puede apuntarse que se ha realizado gráficamente una superposición de las ruinas de la plaza de El Salvador con el plano de Ibáñez Ibero de 1882, donde aparecen las trazas del antiguo convento de San Marcos, construido en el siglo XVI. En dicho plano no aparecen datos que evidencien la pertenencia de las ruinas actuales a dicho convento. Su cronología puede situarse entonces entre los siglos XII y XIII, anterior al claustro del convento de Trinitarios que se extendía por la plaza. En este sótano de la plaza de El Salvador se expone, en varios soportes informativos, un discurso que bajo la premisa de “Ciudad de Aljibes, Fuentes y Pozos” nos introduce en el mundo del patrimonio hidráulico y de los sótanos en Toledo.

La Mezquita de El Salvador
   Las obras de rehabilitación y puesta en valor de los restos de la Mezquita de El Salvador, propiedad de la parroquia de Santo Tomé, comenzaron a finales de mayo del año 2004 y concluyeron en abril de 2005. La intervención del Consorcio de Toledo se centró en el patio trasero de la iglesia del mismo nombre y ha consistido principalmente en la realización de un estudio arqueológico del recinto, la restauración de los elementos estructurales del mismo (arcos, muros, etc.), la recuperación de los ornamentales (piezas reaprovechadas, capiteles, aljibe, fragmentos decorativos, etc.), la corrección de las afecciones de humedad de la capilla, que es medianera, y, finalmente, en la preparación del conjunto para posibilitar la visita del mismo.

   En el conjunto nos encontramos con una primera fase de ocupación islámica (S. IX-X), asentada sobre un estrato tardorromano-visigodo, que se corresponde, por un lado, con los restos de un muro y una estructura paralela, con remate semicircular realizada en mortero y pintada de almagra, que podrían estar relacionados con la parte trasera del recinto de la mezquita, pues éstas se orientan al sureste, paralelas a la qibla.

   Sobre las ruinas de estas estructuras se construye la arquería, compuesta por tres columnas con sus respectivos capiteles, dos romanos de la primera mitad del siglo II d. C. y uno visigodo, que sustentan cuatro arcos de herradura, realizados en ladrillo trabado con mortero, enmarcados por alfices y rematados por una cornisa de canecillos, muy parecida a la de la mezquita del Cristo de la Luz, aportando una referencia cronológica en torno al siglo XI.

   Con la conversión del edificio en iglesia en 1159, este espacio se convierte en cementerio, documentándose una serie de enterramientos cristianos con tumbas de tipología antropomorfa, llegados con la Reconquista de la ciudad y utilizados, al menos hasta el siglo XIII.

   Posteriormente, ya entrado el siglo XIV, se producen una serie de cambios. La arquería queda dividida por el actual muro medianero con el convento de Santa Úrsula, mediante otra arquería, formada por un gran arco de herradura, ubicado bajo el interior de la arquería islámica, que presenta restos del acabado exterior, y otros dos arcos de herradura sobre machones de ladrillo con alfices, al exterior.

   A finales de este siglo, 1496, se realizan una serie de cambios. Este espacio deja de ser utilizado como cementerio, se sella con una capa de cal sobre la que se realiza un encachado de piedras, que sirvió de base a un pavimento de guijarros, y se construye el aljibe, convirtiéndose en el actual patio perfectamente delimitado, produciéndose la segregación con el convento de Santa Úrsula.

   La rehabilitación coordinada por el Consorcio de la Ciudad de Toledo ha pretendido devolver al espacio sus proporciones originales, eliminando para ello todos los elementos supletorios o añadidos, de forma que se pueda apreciar este sorprendente conjunto arqueológico en su verdadera dimensión.